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Noticias del 13-02-2017

DONACIÓN DE SANGRE: LA DEMANDA QUE NO SE TOMA VACACIONES

urante el verano, que coincide con las vacaciones, pone en relieve la importancia de sostener la donación voluntaria de este recurso vital. En diálogo con Infobae, una experta destaca aspectos clave sobre esta práctica solidaria

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El verano, con sus días más largos y temperaturas calidad, se suele asociar al goce de actividades al aire libre, al escape de la rutina hacia algún destino turístico durante el período de vacaciones y a compartir momentos placenteros en familia. Sin embargo no toda la gente vive este momento de la misma manera.

La sangre es un recurso limitado que depende de la provisión de los donantes para que esté disponible para aquellos que la necesitan. Es imprescindible para ayudar a las personas a sobrevivir a condiciones graves de salud, procedimientos médicos y quirúrgicos complejos, algunas complicaciones en los partos y lesiones causadas por accidentes y desastres. Cada donación voluntaria de sangre puede salvar hasta tres vidas y no hay otra forma de conseguir este insumo vital que no sea a través de otro ser humano.

Por este motivo, los especialistas en medicina transfusional suelen insistir en la necesidad de trabajar para promover la toma de conciencia en el donante para que comprenda la trascendencia de esta acción solidaria. "La enfermedad no se toma vacaciones así que lo que pedimos por sobre todo es que la gente, además de disfrutar del verano en familia, recuerde la importancia de dedicar unos minutos al acto voluntario y solidario de la donación porque es necesario en todos lados", indicó la doctora Gloria Góngora, médica especialista en hemoterapia y coordinadora del Comité de Promoción de la Donación Voluntaria de Sangre de la Asociación Argentina de Hepoterapia Inmunohematología y Terapia Celular (AAHITC).

En este sentido, instó a pensar en quienes están en el curso del tratamiento de alguna enfermedad o esperan por una cirugía. Además, de acuerdo a la experta, durante la época de vacaciones la población se moviliza mucho a distintos puntos del país, lo que incrementa la posibilidad y porcentaje de accidentes que pudieran requerir el uso de unidades de sangre para estabilizar o tratar a los pacientes.

Dónde donar: una elección



Existe un gran número de hospitales e instituciones dedicadas a recibir, fraccionar y almacenar la sangre y sus derivados. De acuerdo a la recomendación de la doctora Góngora, aquellas personas que reúnan las condiciones necesarias para ser donantes, "pueden acercarse a donar al centro que le resulte más cómodo ya sea cercano a su domicilio, a su lugar de movilización o de trabajo y que, por sobre todas las cosas, se sienta bien atendido".

Condiciones y controles

Sobre el mes de septiembre de 2015, el Ministerio de Salud de la Nación, a través de una resolución ministerial, eliminó la exigencia de la reposición a un paciente que necesite o no transfusiones. A partir de entonces, se liberó de la carga extra de stress que suponía para los familiares de un paciente reunir la cantidad solicitada de sangre para una intervención al tiempo que, profundizó la importancia generar conciencia sobre la importancia de este acto solidario.

"Donante de sangre" es sinónimo de buena salud y sólo quienes gocen de ella pueden compartir este compuesto. No obstante, existen personas con patologías que pueden ser aceptadas como donantes, como los hipertensos, los diabéticos con tratamiento oral o quienes viven con hipotiroidismo. "Son patologías que no ponen en riesgo al producto que vamos a obtener ni al paciente que lo recibirá", destacó la doctora Góngora

Se puede concurrir a donar sangre a partir de los 17 años de edad con la autorización de uno de los padres o tutor. No obstante, de acuerdo a la especialista podría discutirse la edad de inicio, dados los cambios en el Código Civil, que abren el debate a si no podrían donar también las personas a partir de los 16 años. Cualquiera sea el caso, "lo cierto es que se necesita cierta madurez psicológica, una buena predisposición, que la persona esté adecuadamente informada, motivada y convencida de lo que va a hacer. El día de la donación, es importante que concurra bien desayunado, como acostumbra hacerlo y –sobre todo en estos días mucho calor – bien hidratado", detalló la experta.

Una vez en el servicio de hemoterapia, tanto el donante como su sangre, recibirán una serie de controles. En primera instancia, se le entregará un material informativo donde se listan todas las condiciones necesarias para donar. Junto con estos materiales, el equipo de profesionales que brinda asistencia en la entrevista pre-donación, le explicará la importancia de aquel primer filtro en función de lo que se conoce como "período de ventana", una brecha de tiempo en el cual diversas infecciones no pueden ser detectadas en la sangre del donante por los métodos de laboratorio.

Concluida esta primera parte, luego de haber sido debidamente informado, el donante tiene la opción de retirarse o completar el proceso. "La autoexclusión previa fue prevista por el Ministerio de Salud de la Nación y concretada a través de la resolución 150709 el año pasado", completó Góngora.

Controles del donante

Para el donante, su paso por el banco de sangre también contribuye a su seguridad ya que se le realizará una serie de controles para comprobar su estado de salud como el chequeo de la presión arterial. También se le realizará un pequeño pinchazo, que es muy importante sobre todo en las mujeres jóvenes, para estudiar su sangre antes de donar. La muestra obtenida permitirá a los trabajadores del hemocentro saber si esa persona está en condiciones de donar luego de estudiar porque, de acuerdo a la experta, es la instancia en la que se detectan a la gente que no reúne la cantidad necesaria de glóbulos rojos para poder donar su sangre con seguridad.

Desde el punto de vista infectológico, cada unidad de sangre pasa por una serie de controles destinados a detectar o descartar la presencia de infecciones como VIH, hepatitis B y C, Chagas, sífilis, HTLV 1 y 2, entre otras.

Cuando llama el banco

Algunas veces, puede resultar positivo alguno de los estudios que se realizan a las muestras de la sangre donada. Ante este escenario, el personal del banco de sangre suele llamar al donante, esto se debe a que un pequeño porcentaje puede arrojar un "falso positivo" que puede resolverse repitiendo el test.

"No podemos dejar de informarlo y hacer los estudios confirmatorios correspondientes. No nos dedicamos a hacer diagnósticos o que las pruebas se hubieran hecho mal o hubieron fallas técnicas. Lo que sucede es que trabajamos con reactivos muy sensibles porque el producto que nosotros estamos habilitando es para hacer terapéutica, por este motivo la sensibilidad del reactivo es mucho mayor lo que le resta especificidad", aclaró la doctora Góngora.

¿Cuánto donar?

En términos de cantidad de veces, el donante varón puede donar hasta cuatro veces en un año y la mujer tres. De acuerdo a la especialista, "debe haber un intervalo de dos meses u ocho semanas entre cada donación". No obstante, la Organización Mundial de la Salud, recomienda a la población que esta acción solidaria se realice por lo menos dos veces por año.

"Si el grupo de la población sana cumpla con este objetivo vamos a lograr abastecer la necesidad de sangre. Asimismo, debemos tener claro que si esta acción se sostiene y se repite en el tiempo, no solo tendremos un buen abastecimiento en los bancos sino también mejorará la seguridad de la sangre para transfundir", agregó.

¿Qué se hace con la sangre que se dona?

El plasma obtenido se divide o se fracciona en distintos componentes. De las bolsas de sangre se obtienen glóbulos rojos que sirven para tratar a los pacientes con anemia o alteraciones en la oxigenación de los tejidos. También se obtienen concentrados plaquetarios que sirven para aquellos hospitalizados que no tienen plaquetas. Estas son células que cumplen la función de la cicatrización y coagulación.

Además, la sangre se vence. Los glóbulos rojos duran 42 días y las plaquetas duran 5 días, razón por la cual, el manejo del stock es tan complicado y obliga a los servicios de hemoterapia, a equilibrar entre la demanda, los donantes y el vencimiento de la sangre.
Por  Daniel Stamboulian
Profesor Emérito de Infectología de la Facultad de Medicina de la UCES y Voluntary Profesor of Medicine of the University of Miami