Teoterapia Radio

Meditaciones del 15-02-2017

LA SABIDURIA LA DA DIOS

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” (Santiago 1:5) PASAJE COMPLEMENTARIO: Proverbios 2:1-15 Proverbios 9:7-12

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La oración es la herramienta más valiosa del cristiano, y la sabiduría, el don más necesario ¡Qué extraordinaria bondad la que Dios tiene al permitirnos acceder a tan excelsa virtud, con tan sólo pedirla!

Papá Dios ya preparó para nosotros una vida de éxito y victoria. Él está interesado en bendecirnos y darnos todo lo que necesitamos para ser felices y vivir con sentido y realización. Él desea que todos disfrutemos de ser más que vencedores en Cristo, en todas las circunstancias por las que tengamos que atravesar y en todos los roles que tengamos que desempeñar. Pero, lamentablemente, como dice el Dr. Néstor Chamorro P. en su libro La Teoterapia y la Unción del Espíritu Santo, “miles de hombres y mujeres hijos de Dios, teniéndolo todo para ser grandes, siguen siendo “del montón”, viven una vida llena de altibajos, inundada de buenas intenciones y un sinnúmero de promesas de cambiar y ser mejores, las cuales quedan formando parte de efímeros momentos de comunión con el Espíritu Santo, pero se ahogan en un mar de mediocridades, oraciones devaluadas y vidas sin trascendencia ni poder”.

A pesar de haber sido dotado de una inteligencia superior a la de cualquier criatura sobre el planeta, el ser humano necesita un conocimiento supremo, un entendimiento sobrenatural, un discernimiento divino, que le lleve a vivir prudente y sabiamente, a tomar decisiones acertadas que produzcan bien y prosperidad a su propia vida, a su familia y al medio que lo rodea. Se requiere sabiduría de lo alto para comprender y amar permanentemente al cónyuge, para entender y guiar correctamente a los hijos, para enfrentar victoriosos los problemas y presiones de la vida, para aprovechar los vientos de adversidad para elevarnos y remontarnos a un nivel de vida cada vez más excelente.

Necesitamos el mismo espíritu de sabiduría que estuvo en Jesucristo, la vida más próspera, desafiante, excelente y fructífera que haya existido y existirá jamás. Usted también puede recibir la sabiduría que necesita, si tan sólo inclina su rostro reverentemente y reconociendo su necesidad delante del Padre Dios, le pide con humildad y fe.