Teoterapia Radio

Meditaciones del 12-05-2017

BUSQUEMOS LA PAZ VERDADERA

“Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre” (Isaías 32:17-18) PASAJE COMPLEMENTARIO: Nehemías 5:1-19

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A lo largo de toda la historia, el hombre siempre ha soñado con la paz, pero no pasajera sino perenne, y por eso ha intentado varios caminos:

• Buscó el conocimiento, pero éste no fue la respuesta, pues sólo llenó su corazón de orgullo y le fue más difícil reconocer su necesidad espiritual

• Buscó la educación, pero ningún modelo ha funcionado para transformar el corazón del hombre

• Buscó la riqueza, pero ésta le generó más conflictos y guerras

• Buscó la guerra para acabar con la injusticia, y ésta le generó más injusticia y violencia

• Buscó cambiar las estructuras políticas y morales, pero como el hombre seguía siendo el mismo, nada pasó.

Al final, toda esa búsqueda ha resultado infructuosa y lo único que se observa es que cada día más los pueblos de la tierra sufren injusticia, la cual es la madre de la violencia: Pobreza, corrupción, impunidad, prostitución, maltrato intrafamiliar, orfandad, hambre, desempleo, falta de acceso a la educación, incremento exagerado de impuestos, etc. Sin embargo, todos estos síntomas reales son la consecuencia y no la causa de una sociedad enferma.

La verdadera causa radica en la falta de liderazgo. Jesucristo estableció este principio singular cuando luego de recorrer su país, “Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mateo 9:36), añadió: “Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mateo 9:38) Obreros pastores… Se refiere a aquellos verdaderos líderes que abren el camino para liderar un proceso de cambio, llevando a aquellos que dirige a experimentar una mejor calidad de vida, y en ese proceso los nutre, alimenta, suple y pastorea.

Estos son hombres y mujeres de fe, formados dentro del temor de Dios, en cuyas vidas habita la persona del Espíritu Santo y por tanto son dirigidos por Dios como instrumentos útiles para traer sosiego y alegría. Son personas que reconocen que Dios es la fuente suprema de toda autoridad y, por tanto, rinden su vida y sus deseos a Él, logrando a través de la obediencia e integridad, que se manifieste en ellos, ya no sus deseos egoístas, sino el amor y la compasión de Cristo, estos son los que permiten que Cristo, el Príncipe de Paz, viva en y a través de ellos, manifestándose en todas sus acciones obras de paz y efectos de prosperidad, desarrollo y bienestar para los pueblos del mundo. Oremos que así sea.