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Meditaciones del 25-10-2017

DEPENDIENDO DE LA FUENTE

“Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.” (Isaías 26: Juan 4:10-14

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Aprendamos hoy el secreto de los vencedores; de aquellos que saben acudir cada mañana a la fuente que les da vida y paz, sabiduría y poder. Es pagar un pequeño precio (madrugar) para un enorme beneficio, para encontrarnos con  Dios, y conocer sus caminos de justicia y verdad.

Cuando reconocemos que nuestra vida la debemos a Dios, que minuto a minuto él mantiene la unción de Su Santo Espíritu en nosotros, entonces, declararemos como el profeta Isaías: “Madrugaré a  buscarte” porque seremos conscientes de que nos debemos a Él, que nuestra vida es suya, que nada somos y nada podemos hacer sin su ayuda.

También el rey David expresa “Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. Cada día te bendeciré…” (Salmo 145:1-2). Este  poderoso rey fue consciente de que su vida dependía del Señor, y que a él debía el esplendor de su reino. Por esto, se dispuso a buscar a Dios cada día de su vida.

Como hijos de Dios, debemos estar plenamente conscientes de la gran necesidad, que es estar conectados a la Fuente, cada día hallaremos más deleite y complacencia en Dios, porque en él encontramos vida, paz, gozo, abundancia, bienestar, felicidad, seguridad y verdad.

Los tiempos a solas con Dios son efectivos cuando disponemos a hablarle por medio de la oración y a que Él nos hable a través de su Palabra. A lo largo de más de 40 años de vida cristiana, he descubierto por mi propia experiencia, y también lo he enseñado a otros, que estar en la presencia de Dioses la verdadera fuente de fortaleza para enfrentar la vida.

En este día, lleguemos a Él con actitud de agradecimiento por mantener el alimento de vida en nosotros. Deleitémonos en Dios y alegrémonos en su presencia. Al recordar la exclamación del Salmista, digámosle que cada día de nuestra vida deseamos estar a su lado, para bendecirlo y experimentar que Él es suficiente para nosotros.

Juan 4:10-14